martes, 26 de junio de 2012

Oficios varios en Peñaflor III: Los gremios del corcho, los herreros y los zapateros.

Los gremios en Peñaflor tuvieron su máximo apogeo al mismo tiempo que el de la localidad: cuando la economía se ha basado en la agricultura. En el siglo XVIII. Además de en la edad media, cuando las oportunidades de subsistencia pasaba por trabajar simplemente por la comida, como aprendiz o ayudante de un maestro en alguno de los oficios típicos.
En Peñaflor, tenemos huellas de esta importancia por ejemplo en el nombre de alguna calle (Calle Alfarería) y sobre todo en el arte (San Crispín en el altar mayor de la parroquia de San Pedro Apóstol, patrón de los zapateros). De este nombre, originariamente en griego krhpiV (crepís), que significa zapato, deriban los nombres de Crispín o  Críspulo (Santo Patrón),Crispino o Crispu (Cabello rizado), el apellido Crespo y el adjetivo encrespado.
 Este último gremio fue muy importante incluso en las últimas décadas de nuestro pueblo.
¿Quien no recuerda a Alonso "El rápido", el último zapatero, o a Pepe "El Porrito"...?

Marcelino Lorilla y Fernando Toribio entre otros zapateros en 1950.

Otro de los gremios importantes fue el de los herreros, del que aún hoy conservamos algún virtuoso como Manuel Carranza, en el Taller mecánico, y algún otro retirado ya como Antonio "El Porrito", También los hijos de Sebastián...
El patrón de este gremio es muy antiguo y se remonta incluso a la época griega, con Hefesto (Dios de la forja) y en Europa el francés San Baldomero y en la época Cristiana San Eloy. Siempre han tenido fama de hombres bien curtidos y además artístas del moldeo del metal.
Poco a poco, la herrería se ha ido transformando en siderurgia, carpintería metálica como la de Sebastián y otros como Talleres Carranza en la mecánica del automóvil.

 Aquí podemos ver en un momento de su trabajo en la herrería a Antonio Riajos (El Porrito), Manuel Rosa (Pacorro), José Luis Meléndez, Pedro Carranza, Rafael Carranza (increible parecido a su hijo Manolín), , y abajo Manolí Carranza y Antoñito Carranza.

Por último, una industria floreciente fue la del corcho que, procedente de las ricas dehesas de alcornoque de la zona, así como de Cazalla y Constantina, acumulaban el fruto de su duro trabajo en la zona de lo que hoy es le sur de la barriada "La Expo", hasto donde en su día estuvo el local "La Ponderosa". Allí también era el lugar habitual de juego de algún equipo de fútbol de la localidad.
Inmensas montañas de corcho se apilaban por doquier en aquel lugar.

Trabajando en los corchos en 1940, entre otros trabajadores procedentes de Cazalla de la Sierra, Fernando Toribio (Segundo por la derecha), padre de Pepe Toribio (Supermercado Toba) clasificaba los corchos en Peñaflor.

domingo, 24 de junio de 2012

Personajes de Peñaflor II: Don Arturo Fernandez Cruz, una eminencia apasionada de su pueblo.

Al abordar esta temática sobre nuestras personalidades singulares no podía dejar pasar la oportunidad de reconocer a este ilustre peñaflorense que no solo brilló por su contribución a la medicina, a la educacióin universitaria y a la literatura, sino por el valor humano que ha desarrollado durante toda su vida, su humildad y su buen hacer sobre todo con sus paisanos peñaflorenses y sevillanos de los que decía tenían unos rasgos muy particulares que los diferenciaba del resto. Igualmente era un apasionado de Peñaflor al que trataba de ciudad pues veía en su madurez los avances sociales y económicos que se estaban produciendo, para él todo un orgullo.
Fue catedrático de la Universidad de Madrid de patología general y propedéutica y ejercía en el hospital universitario de Sevilla, profesor de la universidad y escritor.

El 19 de agosto de 1958 el ayuntamiento de Peñaflor, por unanimidad, le concedía el título de hijo predilecto del pueblo.



Aquí, en el acto de reconocimiento en su pueblo natal, Peñaflor, como hijo predilecto.

El hijo predilecto D. Arturo Fernández Cruz junto al párroco por entonces D. José Sánchez Orge, el alcalde D. Octavio Fernández, Gregorio "El Molinero", Pepi Bejarano y Pepa Muñoz.


Momento del discruso en el acto de reconocimiento.

El 12 de noviembre de 1969 inauguraría con el mayor orgullo el curso en el Atenéo de Sevilla, resaltando en su discurso los valores humanos de sus paisanos y pacientes y su relación con estos.

Siempre fue un hombre querido por su pueblo y su gente a quienes mimaba.

viernes, 22 de junio de 2012

La Hermanas de la Caridad y la Guardería de Santa Cruz en Peñaflor

El 14 de diciembre de 1963 a las 5 de la tarde se inaugura oficialmente la “Guardería Infantil y jardín maternal de la Santa Cruz” del Auxilio Social en Peñaflor.
Al acto acuden diversas personalidades:
El Ministro de Sevilla Gual Villalbí Oriol y Urquijo y el gobernador civil Utrera Molina, el Presidente de la Diputación el Sr. Maestres y Lasso de la Vega y el alcalde de Sevilla el Sr. Hernández Díaz.
Este edificio “moderno y bien dotado” es donado por la Familia Parias Delgado a la Obra Social.

Los presentes son recibidos por el Abad del Real Monasterio de Santo Domingo de Silos Fray Pedro Alonso, el Secretario Nacional del Auxilio Social el Sr. Sánchez, el alcalde por entonces de Peñaflor Fernández Távora, y los de Alcolea del Río, Estepa y Villaverde del Río.
El Delegado Provincial del Auxilio Social Enrique de la Cerda y Díaz, el Administrador provincial de la obra Antonio Ruiberriz, la directora de la Residencia Teresiana de Sevilla Pis Pando y la  Directora de la residencia de Peñaflor Dª. Elena Barrera y otros muchos.
El 29 de septiembre de 1964 llegan a la guardería las Hermanas de la caridad procedentes de la congregación de San Vicente de Paul siendo recibidas por todas las personalidades de la localidad y el pueblo entero, primero en la parroquia de San Pedro Apóstol y luego en procesión hasta la guardería donde, desde su inauguración, eran atendidos 100 niños necesitados de Peñaflor.

En el porche de salida de la guardería se encuentran en 1966: Sor Petronila, sor Rosario, sor Isabel, sor Eloísa, sor María, sor Juana y las guardadoras Chari, Dolores Largo, Reyes, Maria Jesús Villarino, Rafalina Toribio e Isabel Chamorro
Pasarán muchas generaciones de niños por las manos de estas benefactoras que dejaron huella en nuestro pueblo, sin olvidar a su labor en el Centro de Día de Mayores de Peñaflor.

Fin de curso 1968

Todos los niños, ahora padres y abuelos, recuerdan aquellos años antes del colegio con las hermanas, las siestas, las comidas, la piscina, los cánticos y oraciones, catequesis  y todo alrededor de esta guardería que aún hoy da servicio a los pequeños de Peñaflor.
Mayo de 1982. Día de la Virgen Milagrosa en la Guardería Santa Cruz

Sin embargo, en la actualidad ya no está dirigida por las hermanas. Después de 32 años de servicio en Peñaflor, en 1996 se despedirían entre agradecimientos, a pesar de las iniciativas para que se quedaran, las últimas hermanas: Sor Mª Luz, Sor Mª Antonia, Sor Laura y Sor Juana.

Muchas gracias a Pepe Toribio por sus magníficas fotos.

lunes, 18 de junio de 2012

Escenas inusuales y otros momentos

A veces, hacerse una fotografía era todo un contecimiento que se aprovechaba para guardar un buen recuerdo, un momento especial...
A veces salía a relucir el caracter afable y divertido de sus protegonistas, como el de Francisco Villarino "Chico Minini", quien desde su taberna vivía momentos especiales juntoa amigos y conocidos por su buen caracter donde no faltaban las risas.

En esta foto en la taberna de Chico están Manuel "Granaino", Lara, Manuel Castilla, Manoli Villarino al fondo, Pedro Lorilla, Antonio Carranza y Desiderio.


Una comida que organizaba Chico en la antigua casa-cuartel en la calle Juan Carlos I. En el patio del cuartel se encuentran entre otros Francisca, Ana Martín y los padres de Dª Isabel, la maestra, suegros de D. Antonio José Simón, también maestro.

En esta otra se reunen en una celebración: Alonso Doblado "El Zapatero", Villarino, Alfonso García "Cencerra", Paquillo Carranza, Chico Minini y Antonio García (Antoñito el de la Cerveza)


Tras la barra de la taberna de Chico con unos amigos: Sebastián "Gusano", "El mancebo", Chico, Toribio y Raimundo.

Antonio León "Cagilón" y Chico dentro de la barra del bar con su perrillo.

Aquí podemos ver el cariño que Francico Villarino profesaba a su galgo, gran afición de la población de entonces que aún se lleva a cabo pero en menor medida.

Francisco "Chico Minini" siempre tenía una broma, una risa o un "dicho" con quien se encontraba. Aquí, junto a "Machio" bromeando en la calle Federico García Lorca.
Al fondo Paqui Villarino, su hija, riéndose de la escena. Al fondo la Guardería de la Santa Cruz.


De bromas, por la calle largo transportando un carro donde transportaban las alpacas de paja para el ganado. Buen humor hasta en el duro trabajo.
Una reunión en la calle Blancaflor tras las faenas del campo. Chico aparece agachado.

En la esquina entre calle Nueva y Blancaflor en una surrealista escena, mientras Chico sujeta a la mula por la cola, dos amigos hacen equilibrismos en su lomo. Momentos de los que le gustaban a nuestro protagonista.
En esta foto otros de nuestro protagonistas (Manuel Martínez en el centro, a su izquierda "Pestaña" el futuro barbero, y a su derecha un hijo de un guardia del pueblo)disfrutan de un día de playa, algo inusual para muchas personas que a veces nunca llegaron a ver el mar.
Muchas gracias a Paqui, hija de Francisco Villarino y a Rosa Martínez por tan bellas aportaciones. Un abrazo.

viernes, 15 de junio de 2012

Personajes de Peñaflor: La Lola y El Lolo

Esta nueva sección nace con la razón de ser punto de encuentro de todas las personas que por alguna u otra razón han sido, son y serán siempre conocidos y recordados popularmente en Peñaflor. Algunos por su valía, o por su caracter, o por alguna de sus hazañas... pero todos por ser como eran o como son, porque el patrimonio más importante es nuestra gente.

Nuestros primeros personajes homenajeados son los conocidos como "La Lola" y su marido "El Lolo".
Este curioso matrimonio vivía en una choza al norte del casco urbano de Peñaflor, en la zona conocida popularmente como "El Ejido", utilizado como vertedero durante las últimas décadas, hasta que se construyera allí las casa de las calles Soria, Cáceres, Badajoz y Las Cruces.
A pesar de vivir allí, sus orígenes no eran tan pobres ya que su padre trabajaban en la estación de ferrocarril como factor. Ella procedía del pueblo vecino de Posadas y era la primera hija de un primer matrimonio de su padre, que se volvería a casar trras enviudar y tendría dos hijos más a los que Lola cuidaba como una madre.

Ya en Peñaflor, casada con Lolo, Lola tenía cada mañana un recorrido fijo que la llevaba a recorrer el pueblo hasta el bar de Paco Solis, donde muchos le pagaban un trago, a pesar que el alcohol le producía a veces un característico "ataque". Desde allí, me cuentan, iba recorriendo las calles cogiendo todos los papeles que encontraba y se iba llenando el interior de su vestido por el pecho de forma exagerada, hasta llegar a casa.

Muchos niños se metían con ella a su paso por su estado de embriaguez y ella, al contrario de lo que se pensaría, siempre que pasaba y no le decían nada, los provocaba para que lo hiciesen.
Asi nació el refrán autóctono: "Eres como la Lola... que si no se meten contigo te mestes tú con ellos." (al estilo del "Perro del Hortelano")
Su marido en cambio, no solía salir de su casa y siempre estaba leyendo un libro o periódicos.

Era muy característico ver a la Lola recorriendo el pueblo con su largo bastón.

Desde aqui, volvemos a recordarla con todo el cariño.

Aquí se encuentran a la derecha Pedro "El Casero", La lola y a la izquierda Francisco Villarino "Chico Minini" al final de la calle Blancaflor.

Tal mes como este... junio en Peñaflor.

Llegado el día 15, es el momento de hechar un vistazo a las noticias de nuestro pueblo. Aquellas de las que el mundo supo un poco de lo que pasaba en Peñaflor. 

Nos situamos en el lejano 1905 cuando estaba tocado a su fin el sonado juicio de los Crímenes del Huerto del Francés. Aunque posteriormente dedicaremos una entrada solo a este tema, os dejo la noticia de "las conclusiones del defensor de Aldije"

En 1964 acontece un inesperado accidente:

 
En 1969, tendría lugar una de las bodas de las que ABC se hacía eco: La boda de Mª del Carmen García Fernández y Fernando Carranza Vázquez.

 

domingo, 10 de junio de 2012

La Vereda (Peñaflor): Un pueblo de colonización especial.

Al oeste del término de Peñaflor, al borde de la provincia de Sevilla, se dibuja hoy el poblado de La Vereda.
Cuentan que en un principio estaba proyectada su edificación mucho más cerca del casco urbano de Peñaflor, población a la que pertenece como pedanía, en concreto en la carretera de Palma del Río, pero por acuerdos con el dueño de las tierras que iban a ser expropiadas, fue cambiada de ubicación a la actual, también de dicho terrateniente propietario.
Estos "pueblos nuevos" eran todo un experiemnto social y urbanístico, con trazados desde la nada y distribución a gusto del arquitecto, como es este particular caso, a diferencia de otros pueblos de calles rectas como Vegas de almenara o El Priorato.

Planta del plano de La Vereda. Se observa perfectamente la distribución de las plazas mayor y menor.

José Luís Fernández del Amo Moreno, en los años 1963 y 64 desarrolló los pueblos de La Vereda en Sevilla y Miraelrio en Jaén. En la Vereda, el proyecto se concibió partiendo del concepto tradicional de una gran cortijada, dado el pequeño número de colonos que lo componen y el reducido programa de edificios públicos de que consta, agrupando las edificaciones en torno a dos grandes patios, uno de los cuales está circunscrito por las viviendas de colonos y el otro, que se hace enteramente porticado se cierra con los edificios públicos, quedando como separación de ambos patios, el edificio de la administración. El patio más grande está rodeado por las viviendas y quiere ser un lugar de convivencia y ocio de los colonos. El tráfico rodado se traslada al exterior en una calle que rodea las dependencias agrícolas y termina en dos fondos de saco.

Foto aérea de La Vereda al concluir su edificación. 1963.
Foto tomada desde la torre de la iglesia de La Vereda, donde se ve la torre del colegio y la Plaza Mayor.

Como todos los pueblos de colonos, disponía de espacios comunesa ellos como el colegio de orientación colonial (Vease art. Revista Vegas de Almenara 2012), así como la Iglesia, con torres muy caracteristicas, y el edificio habilitado como concejo de colonos, como ayuntamiento.

Torre de la Iglesia

Planos de la escuela.

Planos de la Iglesia.

miércoles, 6 de junio de 2012

Dando clases en Peñaflor

A lo largo de la historia de Peñaflor, y de España en general, no ha sido igual de fácil que lo tienen hoy en día nuestros jóvenes acceder a una educación pública de calidad, menos aún cuando la prioridad era llevar algo que comer a tu casa. Las necesidades básicas no estaban aseguradas. Ha habido ocasiones en que los niños daban clases por las noches, tras largas jornadas en el campo y otras en que los propios terratenientes que les daban trabajo no querían si quiera que aprediesen a leer. Una anécdota que me cuenta mi abuelo es que estando en el momento de descanso el "señorito" comentaba a otro: "Ves aquellos que se pelean, esos no me dan miedo, el que me da miedo es aquel (por otro que aprovechaba el momento para leer un libro".
Durante los 60 con las escuelas de colonos, la educación se fue reglando, aunque a veces con una clara orientación al adoctrinamiento politico-religioso, como era el caso, y no es hasta la entrada de la lopegce y la Logse cuando la escuela española empieza a levantar el vuelo deifinitivamente.


En esta foto tomada en 1932 el numeroso grupo de niñas daban clases en la Casa de Natividad, en la calle Largo, con la señorita Hernandez. Deió de ser una fot de final de curso pues se despedía la maestras en el reverso de Rosa MArtínez y su hermana con una dedicatoria.


Esta es del curso 1975-1876, ofrecida por Fran Melchor, hijo de D. Basilio, maestro de Primaria dePeñaflor, actualmente jubilado.
En 1º de EGB, con el Maestro D. Francisco López García.
De pie de izquierda a derecha: Juan Lobato, Juan Cruz, Manuel Muñoz, desconocido, Félix Villanueva, Javier Cruz Osuna, Fco. antonio Sánchez, Mario Martínez Paula, Álvaro Pérez, José Mª Genicio, Jose Manuel López Bajo, Fran Melchor, Carlos López Sánchez, Pedro Marín, Antonio Rey.
Agachados: Andrés Linares, Paco Gallego, Jesús García pozas, Vicente, Antonio Naranjo.
Delante: Germán Herrera, Juan Bocero (q.e.p.d.), Juan José Montoro, Pepín Barrera, Luis Mª, Yuyi, Alberto Rosa, Manolo Vazquez Flores, Luis "El Imo" y Alfonso Vázquez.
Momentos más actuales pero entrañable fueron los vividos en "Las Escuela de Mari". Una escuela de educación infantil alternativa la guardería de las hermanas en la calle Federico García Lorca.
Aquí estamos parte de las generaciones de 1985 y 1986 en el año 1988

Arriba: Jose Manuel, Guadalupe, Cristóbal Lizana, Mª Teresa García, Jose Antonio García.
Segunda fila: Melisa, Paco Fernández, Laura, Lorenzo, Luisa Paula
Tercera fila: Antonio Manuel Méndez, Beatriz, Soñorita Mari, Raquel, Javi García, Ángela Riejos.
Cuarta fila: Maite, Juani, Juan de Dios, Rafael Álvarez, Mari Ángeles, Javi García.
Abajo: Cristina, Antonio Jesús Cruz, Lourdes, Sandra, Benjumea, Pepe Viñuela, Miriam, Cristina, Javi, Rubén Bernabé y Antonio Prieto.
Siempre es bonito recordar tiernos momentos de la infancia, cuando todo se ve de u color especial.
A veces esas historias continúan, como es mi caso: Esta última foto es muy especial pues en aquel lejano momento ya compartía foto con la personas más importante para mí, mi pareja. Gracias Cristina.

domingo, 3 de junio de 2012

Los Judas o "Juas" en Peñaflor.

Esta tradición antaño bien arraigada es cada vez menos valorada en Peñaflor, aunque en otros pueblos cercanos como la Puebla de los Infantes sigue estando muy presente.

En Peñaflor se celebraba en mayo, el día después del Corpus, supongo que aprovechando las "juncias" (los juncos del suelo de la tradición del Corpus Cristi) para confeccionar estos muñecos con ropas desechadas llamados "Judas".
Tenían un tono humorístico a parte del ritual. en la actualidad la ocasión para los Judas o Juas es el día de la candelaria, cuando simulan alguna escena de actualidad o alguna crítica social o política y son quemados en las hogueras de los distintos barrios.
Antaño, también por barrios, se hacían juegos alrededor de esta figura como "el juego del cántaro" consistente en arrojarse un cántaro o búcaro entre varios participantes que formaban un círculo hasta que callera y se rompiera. Si era común para finalizar apalear a esta figura, subiendo y bajándolo con la cuerda que lo sostenía, hasta que era destruido.



Aquí podemos ver dos escenas de "los Judas" que nos aporta nuestra amiga Rosa, que aparece en las fotos. Buen ambiente en las calles empedradas alrededor de esta fiesta popular-religiosa.

Al pasar la barca me dijo el barquero...

Era precioso ver en el pasado como el río era limpio, lleno de riqueza... y en sus aguas las barcas lo atravesaban incontables veces, uniendo, como debería ser hoy, las tierras de poblaciones tan cercanas y a la vez lejos, de El Calonge y Peñaflor.
La historia del las barcas en Peñaflor está unida a la familia Durán, conocida aquí como "Los Barqueros", aunque su trabajo era coetáneo del de la barca de Anacleto.
Estas barcas de pequeño calado transportaban personas a un lado y otro del río para trabajar, pasear... pero llegó un punto en que se hizo necesario la construcción de una barca mayor para el transporte de mercancias pesadas y sobre todo de vehículos, tractores y pequeña maquinaria, así que una asociación de Peñaflor que realizaba dicho trayectoa menudo le propuso a Durán utilizar esta nueva embarcación de metal, sujeta por un resistente cable que la conducía. Era la barca Virgen de Villadiego. Anacleto dejaría su puesto y lo ocupó Adolfo "El Casco" construyendo una barca que aprovechaba la corriente del arroyo de las Moreras para cruzar el río Guadalquivir.
Mas tarde solo quedó Durán, con su barca grande, que al hacerse parcelista la dejó a Juan Pedro.
Una riada arrastró esta barca hasta perderla, encontrándola río abajo entre Lora y Alcolea. La trajeron y seguiría por un tiempo, hasta que fue comprada para realizar el trayecto Alcolea-Guadajoz. Actualmente se creía que era la que podemos ver en la glorieta al pasar por la travesía de Alcolea, llamada Virgen del Rosario, aunque nos dice el último de aquellos barqueros que aún vive que no es la mítica barca de Peñaflor.
Rosa Martínez y unas amigas cruzando el río en la barca.