domingo, 9 de febrero de 2014

Recuperando el Deporte: Fútbol=vida vida=fútbol

Actualmente parece haber un resurgir del deporte federado en nuestro pueblo, avivándose la llama de tantas tardes de pasión futbolera por los campos de la provincia. El fútbol y el fútbol sala nos han dado muestra en los últimos tiempo de que si aunamos toda la pasión podemos lograr proezas como la consecución de la liga en la categoría alevín de fútbol 7 y posterior salto al fútbol 11 y el ascenso a Primera Provincial de nuestro Fútbol sala. Para todos los integrantes de estos equipos va dedicada esta entrada desde la admiración y el deseo de que perduren para que nos sigan dando alegrías.
Los equipos que triunfan y perduran son siempre grupos de amigos, como una segunda familia, que se entiende a la perfección y comparte momentos fuera de los terrenos de juego. Es un hecho.

 Arriba: Javier "Calé", Francisco Lopera, Manuel Gallego, Paco León, Juan Recio, Julián.
Abajo:  Santi Aguirre, Manuel Espino, Paco Limones, José Toribio y Sergio Cruz. Un equipo ideal en el antiguo Campo de "Las Teresas".
 Arriba: Santiago Pérez Álvarez (un fiel seguidor y entrenador del U.D. Peñaflor), Domingo Pérez, Santiago Álvarez, Manolo Gallego, Pepe, José Toribio, Francisco León.
Abajo: Manuel Fuentes, Manuel García "Foingue", José Rosa (junto al niño Antonio Linares "El Pala",___ y Paco Limones.

Otro gran equipo. Arriba: Manuel Méndez, Manolo Gallego, Antonio Márquez, Eduardo Meléndez, José Toribio, Francisco León.
Abajo: Pepe, Antonio Méndez, Paco Limones, Julián Muñoz y Jose Luis Parra.
 Muchas veces el buen trabajo tiene su recompensa. Aquí nuestro equipo alevín en el Estadio Olímpico de La Cartuja, en Sevilla, disputando la fase Final de Los Juegos Deportivos Provinciales.
Hoy al final de la adolescencia, están en esta foto:
Arriba: Iker, Fra Méndez, Ángel Cruz, Juan Antonio Viñuela, Manu Rosa, Jose Mari Asenjo, Álvaro Lopera, Luis Genicio, Manuel Huelva, Luis Miguel González, F. Javier Villanueva, José Carlos Naranjo "Pikín" y Álvaro Martín.
Una bella imagen que poco a poco se va perdiendo de las calles y plazas de pueblos y ciudades: Un balón usado. Roto, decrépito, casi inservible, pero con el alma de un millón de batallas, de alegrías y del tesón de unos niños que sueñan con sus ídolos cuando en el campo lo dan todo. Ojalá nunca pare de rodar.